“La mañana de color naranja entraba en el domingo convoy: mucho silencio, lector, aunque parezca mentira. No se escuchaba ni el rechinido de una puerta, apenas mate chupado, Azucena de combinado, pero bajito, nueve de la mañana, Irma, ardilla de cuarenta venía lentísima, raro, ¿efectos de la noche?, raro, Roque Juan en la cocina infinita, de fumoir, cajetilla seco, pernod fuera de casa, eso sí, desde el lunes a la mañana”.