Esta novela parece estar siempre en movimiento, en un tren, en moto, en un avión, corriendo, signo de un perpetuo movimiento forzador por el autor, en busca de lo que él mismo llama “la energía novelesca”. Su obra (otras de sus novelas ya han sido publicadas en Anagrama) se ha hecho más visual, más cinematográfica. Huir, es una bella respuesta literaria a las creaciones de los cineastas contemporáneos más interesantes, como David Lynch o Wong Kar Wai.