Diez años después de “La filosofía crítica de Kant” (1967), Deleuze vuelve sobre el filósofo alemán movido por un ánimo distinto: “Kant es como un trueno. Después siempre podremos hacernos los listos…Incluso habrá que hacerlo”. Detrás de los conceptos de Kant se agita jadeante un tiempo que, liberado del movimiento, acosa internamente al pensamiento y marca el ritmo que separa al conocimiento de las experiencias que lo desbordan.